Universidad Ateneo de Manila (Filipinas)
- Asociación de Lectores AECID
- Jan 13, 2023
- 7 min read
Valoración de tu experiencia en la universidad: 3,5/5
La universidad se ha portado muy bien conmigo, Patrick, el jefe del departamento de lenguas modernas y Luisa, la coordinadora de español, siempre han estado en contacto conmigo y dispuestos a ayudar.
Obviamente, la pandemia ha cambiado algunas cosas que han hecho que mi experiencia docente no haya sido, quizás, la misma que aquellos que fueron antes de la pandemia.
Se adoptó la plataforma Canvas como método de enseñanza asincrónica durante la pandemia, lo que supuso que había que generar toda una plataforma de autoaprendizaje por cada curso impartido y era el docente el encargado de elaborarla.
Obviamente había buenas razones para ello, debido a que no todos los estudiantes tienen buen acceso a internet y la universidad tenía la política de "no one left behind", pero desde mi humilde punto de vista creo que se podría haber solucionado de formas muchísimo más fáciles tanto para el profesorado como para el alumnado.
Si bien me alegró poder trabajar desde Madrid durante dos años (ahora me encuentro en destino), me vi más un creador de materiales online que un profesor. Tenía que ir publicando contenido semanalmente para tres cursos distintos, y me tiraba más horas de las que están estipuladas en el convenio creando materiales (que están mucho mejor hechos en libros de texto y en otras plataformas de pago que se optó por no usar) que impartiendo clases. Durante dos años, solo di una hora semanal por zoom a cada grupo, y creo que el aprendizaje asincrónico minó la motivación tanto de los alumnos como de los profesores. Pero, lo dicho, al estar yo en casa, en Madrid, lo llevé bien.
La Universidad puso facilidades para todo, y siempre ha pagado a tiempo, no obstante, y como siempre pasa con la información que publica la AECID, hay cosas de las que solo te enteras una vez empiezas.
En mi caso, yo ya sabía lo que esperar antes de solicitar este lectorado, porque consulté a la lectora anterior, pero si fuera por la información que publica la AECID, nunca me hubiera enterado.
El salario de la universidad es relativamente bajo (25000 pesos filipinos, que son como 420, 450€) en comparación con los otros dos lectorados de Manila (el de Cebú es distinto, y pagan todavía menos), y apesar de la inflación, lleva siendo el mismo durante muchísimos años y no tiene visos de cambiar. Afortunadamente la AECID está reajustando las cuantías de las becas para adaptarlas a la inflación.
Lo que no se cuenta en la información de la AECID es que no pagan los dos meses de verano, solo se pagan 10 meses, y solo te pagan los 25000 pesos si aportas recibos única y exclusivamente de comida y transporte que sumen esa cuantía. Llevo ya casi tres años teniendo que guardar los recibos de todo lo que compro y de todos los restaurantes a los que voy e incluso teniendo que solicitar recibos a otras personas para poder llegar a la suma de 25000 pesos y que se me abone íntegra. Además, tengo que escanear o hacer fotografías de los recibos y enviarlos por email, lo que lleva un tiempo. En caso de no aportar una cantidad de recibos que lleguen a la cuantía de 25000 pesos, te deducen un 25% de impuestos, lo que dejaría el salario por parte de la unviversidad en 18750 pesos o unos 315€.
Más allá del inconveniente de los recibos y de los inconvenientes e irregularidades horarias fruto de la pandemia, el trabajo es muy agradecido.
Los alumnos son maravillosos porque los filipinos son maravillosos. Ahora que estoy aquí y voy presencialmente una vez a la semana lo disfruto y soy feliz en el aula, y a mí al menos me compensa todos los inconvenientes que he mencionado antes. Además, creo que al estar saliendo de la pandemia las condiciones cambiarán para mejor.
Antes de la pandemia, el horario era L-X-V (y te dejan elegir la franja horaria en la que trabajar, dependiendo, eso sí, de la disponibilidad y las neceisdades del centro, pero a mí, por ejemplo, me dejaron horario de tarde durante la pandemia para que me pillara por la mañana en Madrid y ahora me han permitido tomar horario de mañana estando en Manila), y las clases duraban una hora, y se daban unas tres o cuatro clases al día. Ahora, el horario es o L-J o M-V y las clases en lugar de ser solo de una hora son de hora y media, pero vas un día menos.
Si se vuelve a la presencialidad total el próximo semestre, es mucho más cómodo este horario de dos días que el de tres, pero ha habido tantos cambios durante la pandemia que quién sabe si los seguirá habiendo en los años sucesivos.
El tipo de cursos que se enseñan son de ELE general, y he dado un curso de fines específicos centrado en negocio y otro de español conversacional, pero el nivel del alumnado no supera el A2 (aunque siempre hay alumnos brillantes que sobrepasan las expectativas del nivel). No existe la carrera de español como tal, pero sí como título "minor" si se cursan los créditos suficientes, por lo que el alumnado viene de distintas carreras y tiene el español como asignatura optativa.
Si bien todos los alumnos son amables y maravillosos seres humanos, no por ello todos están igual de motivados o son igual de trabajadores. Al ser una asignatura optativa, no hay tanta entrega y la actitud es más relajada, pero eso no hace que se disfrute menos.
Obviamente, esto depende de las necesidades y expectativas del lector aspirante. Yo, si bien estoy siendo muy feliz en Filipinas y disfruto de mi trabajo, en el aspecto puramente laboral disfruté más mi lectorado anterior en Shanghái, donde pude dar literatura latinoamericana, historia de España, cultura europea, además de las clásicas asignaturas de ELE y expresión oral.
Así y todo, esta experiencia me ha enriquecido mucho profesionalmente a pesar de los retos de la pandemia.
Valoración de tu experiencia con la AECID: 5/5
La AECID se ha mostrado muy atenta y solícita durante toda la pandemia, no he tenido ningún problema ni malentendido y todo ha fluido. Tampoco he tenido que recurrir mucho a la AECID para casi nada, así que no puedo evaluar su actuación en situaciones más complicadas que otros lectores hayan podido experimentar en otras situaciones y parates del mundo.
Valoración de tu experiencia con la Embajada de España en el destino:
Quizás por la pandemia, no ha habido una relación con la Embajada, más allá de invitaciones a eventos, pero tampoco ha habido problemas, interferencias o complicaciones.
Características del lugar del lectorado:
Manila es una ciudad complicada y difícil en medio de un país maravilloso y hermoso que estoy teniendo la oportunidad de conocer a fondo y disfrutar debido a la semi-presnecialidad y al tener que asistir físicamente solo un día de la semana al aula.
No obstante, me habían hablado tan "mal" de Manila y yo me había hecho una idea tan terriblemente abrumadora de la ciudad que, ahora que estoy viviendo aquí, no me parece para tanto.
El transporte es difícil y hay que pensárselo dos veces a la hora de ir de un punto a otro de la ciudad, pero si vives en un lugar con Metro (solo hay tres líneas en una ciudad de más de 10 millones censados) estarás bien conectado con la universidad. Yo vivo en Makati y no tengo que sufrir el tráfico ya que voy en metro a la universidad. Tardo una hora y media, de la cual 40 minutos es en el propio tren y el resto es andando, bien de mi casa al metro, bien en el larguísimo transbordo o bien de la estación que está cerca de la uni a la uni, pero dependiendo de lo aventurero/a que seas o de lo cómodo/a que seas, hay transportes alternativos más baratos (jeepneys y traysikel) o más caros (grab, el uber de aquí o angkas, que es el servicio de mototaxi) para llegar a la universidad.
Si se mantiene el horario de dos días de docencia en el campus cuando se vuelva a "fully onsite mode", será mucho mejor que antes, cuando el lector tenía que desplazarse tres días.
El clima tropical se disfruta en la playa, pero se padece en la gran ciudad. Las altas temperaturas solo dan un respiro (y no todos los días) ahora en enero y febrero, pero yo he llegado al campus a las 7 de la mañana (una hora antes del comienzo de las clases) chorreando sudor. No obstante, uno se acaba acostumbrando y el calor deja de ser motivo de queja. He sufrido más con el aire acondicionado gélido de restaurantes, cines, centros comerciales y el metro y los autobuses que con el calor, y me he puesto malo varias veces hasta que he tomado la decisión de llevar una chaqueta siempre conmigo. Nunca salgo sin paraguas, abanico y chaqueta y una braga para el cuello, porque se pasa del calor sofocante de la calle al frío gélido del aire acondicionado de interiores constantemente.
Metro Manila no es barato en comparación a otros lugares del sudeste asiático, la comida, en general, es cara a no ser que vayas de street food (a tu propio riesgo), no es muy vegetarian o vegan friendly, aunque conoczco gente que vive bien aquí siéndolo, y tampoco es la gastronomía más exquisita de Asia, si se la compara con la china, la vietnamita, la tailandesa o la japonesa (está un poquito a años luz).
Más allá de la vida en Manila, ciudad a la que hay que aprender a querer y que requiere de cierta voluntad y esfuerzo para ser plenamente disfrutada (los filipinos, al menos para mí, lo hacen todo más fácil y agradable), el país es una maravilla espectacular de naturaleza que explorar y disfrutar.
Y es un paraíso para los amantes del buceo, del surf, y de la naturaleza en general (bastante difícil de disfrutar en Manila, por otra parte, ya que es una jungla de asfalto con pocas zonas verdes... el campus de Ateneo y el campus de UP son honrosas excepciones).
Otros comentarios y observaciones:
Aunque parezca que lo negativo es casi tanto o más que lo positivo, mi experiencia vital general ha sido muy enriquecedora, y la posibilidad de conectar con los locales al hablar muchos de ellos inglés como segunda o primera lengua hace que te sientas en casa. De todos los países de Asia en los que he vivido o he visitado, en Filipinas es donde más en casa me siento y eso compensa las incomodidades y dificultades que he mencionado.
Yo os animo a que lo pidáis.
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