Yakarta (Indonesia), por Soraya
- Asociación de Lectores AECID
- Sep 4, 2023
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Año de lectorado: 2011-2014
Valoración de tu experiencia en la universidad:
El campus de la Universitas Indonesia se encuentra en Depok, una ciudad a las afueras de Yakarta. La Facultad de Ilmu Budaya en la que yo trabajaba constaba de varios edificios y aulas de diferentes tamaños sin aire acondicionado ni ninguna herramienta digital que se le pareciese. No fue fácil "cambiar el chip" de mis clases comunicativas en Alemania y tener clases con más de 80 alumnos durante tres horas en las cuales parecía que solo se estudiaba la gramática tradicional, pero tras las lágrimas del primer día y las sonrisas de quienes tenía enfrente, lo iba logrando. A base de fotocopias de un negro poco legible y con la ayuda de profesores más veteranos (tengo que dar las gracias a mis estimados Arif y Danny) fui haciéndome un hueco en aquella institución mientras aprendía bahasa. Compartía un pequeño despacho con Joao, el lector de portugués y Emilia, de italiano; frente al gran grupo de profesores de francés que se encontraban en el despacho principal, los cuales eran todos nativos. Nuestras lenguas se mezclaban construyendo un melting pot muy llamativo.
En cuanto a la docencia, yo estaba al cargo principalmente de la parte de lengua desde los niveles básicos a los más avanzados y también tuve alguna clase de conversación. Dada la lejanía del campus y el tiempo necesario en los desplazamientos, siempre teníamos las asignaturas agrupadas y no íbamos todos los días. En mi caso solía ir solo tres veces a la semana (unas 18 horas en total) e impartía tres horas por la mañana y tras la pausa del almuerzo y de tutoría y la sesión vespertina hasta las 17 o 18 horas.
Valoración de tu experiencia con la AECID:
La AECID en Indonesia nos tramitaba un pasaporte de servicio, lo cual era muy favorecedor por aquellas latitudes. Si bien, la universidad gestionaba en cierto modo el visado y era un trámite lento y tedioso que me creó algún que otro conflicto.
Valoración de tu experiencia con la Embajada de España en el destino:
El hecho de vivir en un país tan alejado de nuestra cultura y en el cual la población española era muy pequeña implicaba que viviésemos un poco en una burbuja. Por aquel entonces, tanto el cónsul como el consejero de cultura eran muy cercanos por lo que éramos siempre bien recibidas en la Embajada. Era nuestra casa y acudíamos a ella de forma regular aunque fuese de manera informal. El hecho de que en el mismo edificio se encontrase la Oficina del ICEX también ayudaba. Por mi parte, en aquellos años tuvimos la oportunidad de colaborar en cualquier evento cultural relacionado con España y las lectoras éramos siempre invitadas a cualquier celebración organizada por esta casa. En cuanto a la relación con la UI, en mi segundo año, organizamos el Día de las Lenguas y Culturas Románicas y la Embajada de España acudió en representación. En el tercer año, por su parte, tuvo lugar el Ciclo de Cine en colaboración con el Aula Cervantes por lo que siempre caminábamos de la mano.
Además, desde mi llegada, tuve la suerte de cursar de forma gratuita todos los cursos del Instituto Cervantes para poder habilitarme como examinadora de DELE. Colaboré con ellos durante mis tres años de lectorado, no solo en los exámenes, sino también impartiendo clases. El Aula Cervantes en Yakarta depende del IC de Manila por lo que, cuando estos acudieron a Indonesia también tuvimos la oportunidad de conocernos.
Características del lugar del lectorado:
Yakarta es una mega urbe caótica, llena de contrastes, contaminada y con un tráfico agotador. En mi caso, era mi primera vez en Asia y a veces resultaba agotador. Yo vivía en el centro de la ciudad, como casi todos los expatriados, y tomaba el tren en Sudirman para ir a Depok -era una suerte que viajase en contra del flujo- donde se encontraba la universidad. Por el contrario, vivíamos en condominios con piscina, gimnasio y tiendas. Era nuestra pequeña burbuja. El hecho de que la comunidad de españoles fuese bastante pequeña permitía que becarios de ICEX, UNESCO, AECID, Embajada, etc., nos conociéramos por lo que rápidamente formamos una pequeña-gran familia que, por suerte, hacía que la estancia en un lugar tan inhóspito no lo fuese tanto. Por otra parte Yakarta ofrecía muchos eventos y una vida nocturna bastante agitada; pocas actividades se hacían al aire libre puesto que el calor y la contaminación y la ausencia de aceras no hacían la ciudad muy amigable al peatón.
Otros comentarios y observaciones:
Indonesia me cambió la vida. Me fui con 26 años a una ciudad desconocida que apenas sabía ubicar en el mapa. No sabía nada de aquel país que me cautivó y me hizo reír y llorar a la vez. El día a día era duro pero el resto de experiencias superaron con creces las peripecias a las que tenía que hacer frente cada día para cruzar la calle, coger el tren y llegar al campus de la UI.
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